Los nombres históricos de Cartagena: una ciudad, muchas civilizaciones
Cartagena, situada en el sureste de España, es una de las ciudades con más historia del Mediterráneo. Su bahía natural, su riqueza minera y su posición estratégica hicieron que fuese codiciada por cartagineses, romanos, bizantinos, musulmanes y castellanos.
Cada civilización la nombró de un modo distinto, y cada nombre dejó una huella en su identidad.
Qart Hadasht (227 a. C.): la “Ciudad Nueva” cartaginesa
El primer nombre de Cartagena fue Qart Hadasht, que significa Ciudad Nueva en púnico.
Fundada por Asdrúbal el Bello en el 227 a. C., fue concebida como una nueva capital cartaginesa en la península ibérica, imitando a Cartago (actual Túnez).
Su bahía y sus minas de plata hicieron de Qart Hadasht un enclave estratégico para controlar el comercio del Mediterráneo occidental.
Carthago Nova (209 a. C.): la “Nueva Cartago” romana
Tras la conquista romana dirigida por Publio Cornelio Escipión el Africano en el 209 a. C., la ciudad pasó a llamarse Carthago Nova.
Roma mantuvo el espíritu del nombre original, pero lo latinizó. Bajo este nombre, Cartagena alcanzó un gran esplendor: fue colonia romana, puerto de guerra y centro administrativo de Hispania Citerior.
El Teatro Romano, el foro y las termas son testigos de aquella época dorada.
Qart Hadasht, Carthago Nova, Carthago Spartaria, Qartayanna al-Halfa y Cartagena.
Carthago Spartaria (siglo VI): la Cartagena bizantina
Con la llegada de los bizantinos en el siglo VI, la ciudad se denominó Carthago Spartaria.
El término Spartaria se asocia al esparto, planta típica de la región utilizada en la fabricación de cuerdas, tejidos y embarcaciones.
Cartagena fue entonces capital de la provincia bizantina de Spania, creada por el emperador Justiniano.
Qartayanna al-Halfa (siglos VIII–XIII): la Cartagena islámica
Durante la dominación musulmana, la ciudad fue conocida como Qartayanna al-Halfa, que puede traducirse como Cartagena del Esparto.
El nombre conserva raíces semíticas (como Qart) y refleja la importancia económica del esparto en la zona.
En este periodo, Cartagena perteneció a la cora de Tudmir y siguió siendo un puerto comercial de relevancia en el sureste peninsular.
Cartagena (desde el siglo XIII): la ciudad castellana y moderna
En 1245, el rey Fernando III de Castilla conquistó la ciudad, y su hijo Alfonso X el Sabio consolidó la repoblación. Desde entonces, la ciudad adoptó su nombre actual: Cartagena.
Este topónimo deriva de la evolución del latín Carthago, adaptado al castellano medieval.
Con el tiempo, Cartagena se convirtió en un importante puerto militar y comercial, alcanzando gran protagonismo en el siglo XVIII con la construcción del Arsenal y las fortificaciones de Carlos III.
Conclusión: una ciudad con muchos nombres y una misma esencia
Qart Hadasht, Carthago Nova, Carthago Spartaria, Qartayanna al-Halfa y Cartagena.
Cinco nombres, cinco épocas, una sola identidad.
A lo largo de más de dos milenios, Cartagena ha cambiado de nombre sin perder su esencia mediterránea.
Cada denominación narra la historia de una civilización que dejó su huella, y todas convergen en una misma ciudad: Cartagena, historia viva del Mediterráneo.
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