Cartagena, situada en la Región de Murcia, constituye uno de los núcleos urbanos más relevantes de la historia peninsular debido a su posición geográfica en una bahía natural de extraordinario valor estratégico y comercial. Desde la Antigüedad, esta ubicación favoreció su papel como centro político, militar y económico en distintas civilizaciones.
La ciudad fue fundada en el año 227 a. C. por Asdrúbal el Bello, general cartaginés, bajo el nombre de Qart Hadasht (“Ciudad Nueva”). Este asentamiento no solo servía como base militar en la expansión cartaginesa por la península ibérica, sino que también explotaba los recursos mineros de su entorno, en especial la plata de la Sierra Minera de Cartagena-La Unión.
Con la conquista romana, liderada por Publio Cornelio Escipión en 209 a. C., la ciudad pasó a denominarse Carthago Nova. Durante el dominio romano, Cartagena alcanzó un notable desarrollo urbano y administrativo. La ciudad llegó a ser colonia romana y sede de importantes instituciones, como la provincia Carthaginiensis en el siglo III d. C. Entre los restos arqueológicos más significativos destacan el Teatro Romano, las termas, el foro y la muralla púnica.
Con la conquista romana, liderada por Publio Cornelio Escipión en 209 a. C., la ciudad pasó a denominarse Carthago Nova.
Tras la caída del Imperio Romano, Cartagena experimentó un periodo de inestabilidad, pasando por el dominio visigodo y musulmán, hasta integrarse plenamente en la Corona de Castilla en el siglo XIII. A partir de este momento, la ciudad se consolidó como puerto de relevancia en la expansión marítima castellana y en las campañas mediterráneas.
El siglo XVIII marcó una etapa de singular importancia. Con la designación de Cartagena como capital del Departamento Marítimo del Mediterráneo (1726), se construyó el Arsenal y se reforzaron sus fortificaciones, dotándola de un carácter naval que aún conserva. En esta época se erigieron obras de ingeniería militar de gran envergadura, como la Muralla de Carlos III.
En la actualidad, Cartagena es depositaria de un extenso patrimonio histórico, arqueológico y artístico, que abarca desde la antigüedad púnica y romana hasta la arquitectura modernista de finales del siglo XIX y principios del XX. Instituciones como el Museo del Teatro Romano y el Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQVA) evidencian la continuidad de su legado histórico y su relevancia en el estudio del Mediterráneo antiguo y moderno.
En síntesis, Cartagena no solo es un espacio urbano contemporáneo, sino también un enclave histórico cuya trayectoria refleja la interacción de civilizaciones y el valor geoestratégico de la península ibérica a lo largo de más de dos milenios.
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